LA ALHAMBRA






El conjunto militar y palaciego granadino se sitúa sobre la colina de la Sabika, frente al cerro que acoge uno de los más populosos arrabales de la capital nazarí, el Albayzín. Entre ellos el río Darro ha excavado profundamente, abriéndose camino hasta el Genil, en cuya vega se levanta el resto de la ciudad.

En 889 hay en este lugar una fortaleza denominada Al-Amra (la roja, por el color de sus muros) pero la alcazaba se sitúa en el Albayzín. Será en 1237 cuando Muhammad I conquiste Granada, se instale en la Alhambra, y cree el último reino andalusí. Se dice del fundador de la Alhambra, que en el momento de su nacimiento los astrólogos le predijeron que tendría una gloriosa carrera. Perteneciente a una noble e importante dinastia, entró en Granada. Tras el avance de los cristianos y la perdida de varios territorios importantes, el Sultán Alhamar se presentó ante el Rey Fernando III ofreciéndose como vasallo. El Rey aceptó dejándolo como soberano de sus dominios; a cambio se estableció un tributo anual, la asistencia a las Cortes y ayuda militar. Comienza un periodo de esplendor para el reino nazarí.



Según cuenta Washington Irving en su libro "Cuentos de la Alhambra", Alhamar fue muy querido entre sus súbditos por su humanidad y sencillez. Sobre él existía la leyenda de que: " era hombre versado en artes de magia y que poseía el secreto de cambiar en oro los más viles metales."
Tras la conquista de Granada, los reyes Católicos mandaron preservar la Alhambra y así se hizo. Posteriormente, en 1526 el emperador Carlos V empezó la construcción dentro de sus murallas de un suntuoso palacio con la idea de establecer en Granada su corte. Aunque no fué posible y la construcción se demoró durante siglos, la Alhambra continuó siendo residencia de reyes de forma temporal.
Del siglo XVII son algunas construcciones como la Iglesia de Santa Maria de la Alhambra, el Patio de la Reja y otras dependencias.
A principios del S. XVIII, para la llegada de Felipe V y su esposa la reina Isabel, se restauran el Palacio y los jardines y se construyen nuevos aposentos. Pero tras la marcha de los Reyes y su sequito, la Alhambra comienza a languidecer.



A partir de ese momento queda bajo la custodia del Gobernador y de una guarnición. Sin embargo, le quedaban tiempos peores por pasar. La entrada de las tropas de Napoleón en la península supuso para la Alhambra en un primer momento volver a estar habitada por su carácter militar, pero los franceses no se marchan del lugar sin antes volar varias torres de la muralla exterior dejando apenas defendible sus fortificaciones. De hecho, la Alhambra entera se salvó de la dinamita gracias a la valerosa acción del cabo José García, del cuerpo de Inválidos del Ejército Español, que tapó con su cuerpo la mecha prendida por orden del mariscal francés Soult.


Poco después las continuas visitas de Richard Ford a España escogiendo Granada como residencia despiertan en Inglaterra toda una pasión por la Alhambra. En 1840 nacería el primer “libro de bolsillo” que procura ser una colección de números compuestos por guías de viaje. Es entonces cuando los ingleses descubren la Alhambra que pasa a ser llamada el “Partenón de los árabes”. Desde el que era entonces Primer Ministro (Robert Walpole) a cónsules y lores, la fascinación por la arquitectura nazarí no tiene freno, al punto de que el hijo del primer marqués de Buckhingham, Granville Temple, adquiere la Torre del Vino (anexa a la Puerta) y se traslada a vivir a la Alhambra en 1849. Lo imitará poco después un coronel del Ejército británico, que adquiere el Oratorio del Partal y lo convierte en su hogar.


El tráfico de piezas robadas en la Alhambra fue casi insultante. Algunos granadinos quedaban sorprendidos por el enorme interés y crecido número de ingleses que acababan interesándose en el recinto palatino. El primero en empezar fue el mismo Richard Ford que tanto había peleado por defender el Monumento. Cuando regresó a su Inglaterra natal, se construyó una nueva casa en Exeter (a 315 kilómetros de Londres), inspirada en la Alhambra. Lo que no imaginaría nadie es que tendría pocos reparos en arrancar todo un paramento del Cuarto de la Sultana del Palacio de Comares, con una cornisa de mocárabes incluidas para su nueva vivienda.





A pesar del aparente abandono, nunca cayó en el olvido. En 1870 la Alhambra es declarada Monumento Nacional, llevándose a cabo una importante rehabilitación a principios del siglo XX por el arquitecto restaurador Leopoldo Torres Balbás. Y es en 1984 cuando se declara por la UNESCO Patrimonio Mundial.


En la actualidad, somos nosotros los que paseamos por sus murallas, palacios y jardines. De hecho en el año 2011, según datos del Patronato de la Alhambra, fue el monumento mas visitado de España con mas de 2.300.000 personas, todo un record.


Recientemente ha sido restaurado su emblemático Patio de los Leones, respetando al máximo el rigor histórico. Para ver más información sobre esta intervención, pulsa aquí: http://www.alhambradegranada.org/es/info/noticiasdelaalhambra/reaperturapatiodelosleones2012.asp




El conjunto de la Alhambra es de grandes dimensiones, y se compone de diversos programas constructivos diferenciados. Todavía hoy no ha sido excavado en su totalidad. Además, las restauraciones llevadas a cabo desde el siglo XIX no han sido siempre muy acertadas, a pesar de lo cual continúa siendo uno de los monumentos capitales del arte islámico y universal.


La Alcazaba




Estructura defensiva, se construye entre 1248 y 1253 por Muhammad I. Se usan materiales baratos: argamasa para los muros y ladrillo para los pilares, arcos y bóvedas. Consta de recintos exterior e interior. Éste último es más elevado, posee torres como las del Homenaje y de la Vela, y se han excavado en él las cimentaciones de un barrio castrense con su correspondiente patio de armas. Paralelamente, Muhammad I realiza la traída de aguas por medio de la Acequia Real.


El Partal

Es la construcción palaciega más antigua conservada, y data del reinado de Muhammad III (1302-1309). Presenta la característica tipología del palacio sin patio: pabellón porticado abierto a cuidados jardines. Aprovecha una torre del conjunto defensivo, la de las Damas.




Los Baños reales

Corresponde a la época de Ismail I (1314-25). Cuando más tarde se construyan los palacios de Comares y de los Leones, lo harán en torno a estos baños. La sala de las Camas es una estancia cuadrada con linterna que apea en cuatro columnas. Está rodeada por cuatro espacios rectangulares, con pequeñas alcobas en dos de sus lados, abiertas en arcos gemelos y con un poyo alto (las “camas”). Servían como vestuarios y salas de masajes, y posee una rica decoración, totalmente rehecha en la parte superior durante el siglo XIX. A continuación se disponen tres salas calientes, un tepidario y dos caldarios. Son mucho más funcionales y, por tanto, poseen menos elementos decorativos. Están cubiertos por bóveda con claraboyas cenitales estrelladas en las bóvedas, y presentan pilas para inmersión. El alicatado corresponde a una época posterior (s. XVI).



Palacio de Comares

El Torreón de Comares es obra de Yusuf I (1333–1354), y cumplía una doble función, militar (torreón defensivo) y palaciega (pabellón real rodeado de jardines). La actual denominación (al igual que la de Patio de los Mirtos) se debe a los macizos de arrayanes (o mirtos) cuyo color verde vivo contrasta con el piso de mármol blanco del patio, y que rodean al estanque central. También se le llamó Patio del Estanque o de la Alberca, precisamente por este estanque, de 34 metros por 7,10 metros, que divide el patio longitudinalmente y se abastece de agua gracias a dos pilas de mármol situadas en cada extremo.


La torre tiene planta cuadrada y muros muy gruesos, y alcanza los 40 metros de altura. Destaca el salón de Embajadores, que ocupa toda la planta noble. En el hueco central del lado norte, abierto hacia el Darro y el Albayzín, se encontraba el trono real.


Las naves laterales eran utilizadas como residencia de mujeres. En la planta baja existen varias puertas que conectan (o conectaron) con distintas dependencias. La decoración del patio en esta galería, excepto el zócalo de azulejos se rehizo durante el siglo XIX, adornándola como el pórtico opuesto.


La exquisita decoración estaba diseñada para impresionar a los que accedieran a la presencia de Yusuf: sobre un zócalo alicatado con lacerías e inscripciones, grandes paneles de yeso tallado y polícromo. El salón culmina con la espléndida techumbre de madera a modo de bóveda esquifada (de paños curvos), en torno a un cubo de mocárabes: representa el cielo islámico, los siete círculos concéntricos de los astros.


La zona propiamente administrativa fue destruida, como la mezquita pública, o ha quedado desnaturalizada. Es el caso del mexuar (sala para las reuniones de los visires o ministros), convertida en capilla por Carlos I. En el Patio del Cuarto Dorado queda la fachada monumental de Muhammad V (1354-59 y 1362-91). Posee un alero de madera muy volado, bajo el que el rey impartiría justicia. Hay dos puertas idénticas, paso a la zona residencial y al patio de los arrayanes.


El Patio de la Alberca o de los Arrayanes fue construido por el mismo Muhammad V, es rectangular con eje norte-sur. En los lados mayores se abren puertas que comunican con las cuatro viviendas privadas de las esposas legítimas del sultán. Los lados cortos, en cambio, presentan pórticos formados por siete arcos de medio punto peraltados. Sobre ellos, decoración en paños de sebka. El lado sur comunicaba con las habitaciones del príncipe heredero, pero resultaron afectadas por la construcción del palacios de Carlos I. El pórtico norte da pasa a la sala de la Barca y a otras dos menores contiguas. Son las habitaciones privadas del sultán, y poseen una característica bóveda aquillada, con abundante uso de los mocárabes. A través de ellas se accede al torreón de Comares.


Palacio de los Leones

En lo fundamental es también resultado de la labor constructiva de Muhammad V, que lo concibe como un palacio de reposo, con entrada independiente (desaparecida en el siglo XVI).




El Patio de los Leones es rectangular con orientación E–O. En el centro presenta una fuente que aprovecha doce leones de época califal y taifal (s. X-XI) como soporte de una taza decorada con un poema del siglo XIV. En la fuente confluyen cuatro corrientes de agua que dividen el patio en sectores, en referencia de origen persa al paraíso musulmán. Un pórtico de arcos de medio punto peraltados con variada decoración (paños de sebka, ataurique, inscripciones…) rodea totalmente el patio. En los lados cortos sobresalen pabellones formados por estilizados arcos de mocárabes.



En este conjunto predomina la horizontalidad, pues su elevación no es considerable. Los materiales empleados son muy variados pero pobres en general, abunda el uso del estuco, la mampostería el yeso, las techumbres de maderas…; se trata de una arquitectura falsa, en la que la maravillosa decoración lo cubre todo. Es precisamente la decoración el elemento principal y más espectacular de este patio, todo está decorado, sin un espacio vacío (horror vacui), combinándose y alternándose a la perfección los tres elementos esenciales de la decoración islámica: el ataurique o decoración vegetal, la lacería o decoración geométrica y la decoración epigráfica, toda la Alhambraestá rodeada de inscripciones árabes, la mayoría de ellas pertenecientes a poemas. De hecho se ha llegado a decir que la Alhambra es un gran libro de lujo, pues sus muros funcionarían como las páginas de mismo. Una de las inscripciones más singulares aparece rodeando la Fuente de los Leones, y se trata de un bello poema que hace referencia a la importancia del agua. Y hablando del agua no podemos olvidar la importancia que ella tiene en toda la Alhambra. Muchos estanques y fuentes de gran belleza coma la de los Leones, se distribuyen por todo el conjunto, quizá como modo de refrescarse frente al recuerdo de la sed milenaria y el abrasador sol de los arenosos desiertos.


En torno al patio se localizan los siguientes espacios: al este, la sala de los Reyes (cuyas techumbres abovedadas están recubiertas de cuero pintado en estilo góticoy atribuidas a pintores italianos; se representa a diez personajes musulmanes sentados en la alcoba central, y escenas de cacería y del castillo del amor en las laterales); al sur la sala de los Abencerrajes (con cúpula de mocárabes con forma de estrella de ocho puntas); al oeste la sala de los Mocárabes; al norte la sala de las Dos Hermanas (con cúpula de mocárabes octogonal).


Desde esta última se accede a la Sala de los Ajimeces, cuyo nombre lo recibe de sus dos ventanas (a izquierda y derecha) partidas por una columnita. Y entre ambas ventanas se pasa al Mirador de Lindaraja:



Mirador de Lindaraja

Es un pequeño aposento rectangular abierto al jardín del mismo nombre. Éste (y sus variantes: Daraxa, Lindaraxa) parecen proceder de la favorita de Muhammad V llamada Aixa, de donde Ayn dar Aisa, ojo del cuarto de Aisa. El arco de entrada posee un zócalo alicatado de azulejos recortados, formando composiciones geométricas en las que se combinan polígonos y estrellas.


Termina con una faja con un poema laudatorio de Muhammad V. En cada una de las tres paredes retantes hay una ventana. La central (ajimez) es más ancha y se compone de dos arcos gemelos que se apoyan en columnitas de mármol con capitel cúbico, exenta la de enmedio, y adosadas las otros dos. El conjunto, inscrito en un arco de mocárabes. Las ventanas laterales son similares pero de un solo arco. Los muros interiores poseen un zócalo alicatado similiar al de las jambas del arco de entrada, pero menos rico. Sobre él, exhuberante decoración en estuco, con variedad de formas decorativas: ataurique en las albanegas de los arcos, lacería sobre los arcos, cartuchos y polígonos con inscripciones, mocárabes… La techumbre es de madera, con cristales coloreados. Desde los alféizares de las ventanas, muy bajos, se podía contemplar originariamente el bosque de la Alhambra, el valle del Darro, el barrio del Albayzín. Sin embargo, la construcción de las habitaciones de Carlos I al otro lado del jardín de Daraxa obstaculizó esta panorámica.


Otras zonas

Uno de los últimos conjuntos islámicos lo constituyó el palacio de Yusuf III (1408-17), que no ha llegado a nuestros días. El Generalife no es parte de la Alhambra, ya que se encuentra en el cercano cerro del Sol. Conjunto totalmente independiente, era una villa de descanso para los reyes nazaríes. Se inició en tiempos de Muhammad II (1273-1302).


Por último, para tener más información podemos visitar el blog del Patronato de la Alhambra y el Generalife Blog del Patronato , otro blog con fotos de detalles de este conjunto fotos de la Alhambra y, por supuesto, para ampliar conocimientos sobre nuestro pasado andalusí, la web del Legado Andalusí.


También podemos quedarnos con este breve video explicativo: