domingo, 14 de noviembre de 2010

Teatro de Mérida, 16-15 a de C.


Antes de empezar, vamos a ver un video para analizar las diferencias entre los teatros griegos y romanos:





Los teatros romanos son herederos de los griegos, cuyo origen se remonta a las representaciones dramáticas que tenían lugar en honor a Dionisios. Al principio sólo consistían en un coro, una orquesta y una serie de danzantes, que compartían diálogo con otros actores que les rodeaban. Con el tiempo dichos diálogos fueron aumentando, lo que hizo necesario levantar una plataforma al lado del sitio de la danza y una barraca donde los actores pudiesen cambiarse de trajes y de máscaras. Al mismo tiempo se levantaban gradas temporales de madera para los espectadores, que se situaban ya en filas alrededor del redondel que ocupaba la orquesta. Si bien estos primeros teatros eran de carácter provisional, pronto se hizo necesario construirlos de manera permanente, lo que será habitual ya a partir del periodo helenístico.

Los romanos heredan esta tradición artística, como heredan también el modelo constructivo griego, si bien a partir de la construcción de Gran Teatro de Pompeyo se introdujeron algunos cambios que a la larga marcaron la impronta formal de las construcciones teatrales romanas. Se mantiene la diferenciación de las tres partes principales del teatro: en primer lugar, la cavea o graderío, a su vez dividida en tres amplias zonas, la imma cavea (zona más próxima a la orquesta, reservada a las clases más pudientes), media cavea (sobre la imma cavea, utilizada por el público en general) y la summa cavea, (parte superior dedicada a las mujeres y los niños). Las otras dos zonas serían la orchestra, donde se colocaban los músicos y la esquene o escenario. Éste a su vez se divide en la scaene propiamente dicha, que venía a agrupar el escenario y todos los elementos y salas necesarios para el buen funcionamiento de las representaciones (estaba sobre un podium que la elevaba del espacio de la orchestra) y el proscaenium, espacio donde actuaban los actores, situado sobre el podium, entre la orchestra y la esquene.

También cambió la forma de la cavea, que pasa ahora de ser ultrasemicircular a ser simplemente semicircular, modificación que se realiza para conformar una sola estructura entre la escena y el graderío, mejorando asimismo la sonoridad; son asimismo más lujosos en su decoración externa e interna, con mármoles, columnas, inscripciones, etc. Varió asimismo la forma de diseñar la estructura del edificio, al sustentarse sobre muros radiales abovedados y galerías circulares abovedadas, que actuaban como pasillos de comunicación entre distintas zonas de la cavea, a la que se accedía por medio de vomitorios.

En todas las provincias que componían el imperio romano, se han encontrado restos de teatros. También en Hispania, aunque su número conocido hasta ahora no es muy elevado: unos 24 con restos de cierta importancia y otros 11 que están siendo objeto de investigación, al permanecer bajo edificaciones. El de Emérita Augusta fue promovido por Agripa y realizado en los años 16 y 15 a de C., sufriendo varias remodelaciones posteriores.

El teatro romano de Mérida fue diseñado siguiendo los preceptos vitruvianos, y su construcción se apoya en la falda de un cerro para proteger a los espectadores de los vientos. Estuvo en uso hasta la segunda mitad del siglo IV, sufriendo algunas remodelaciones en siglo I y II d.C.

Originalmente tenía un aforo para unas 6.000 personas y ha mantenido completas las partes en las que se sentaban los espectadores según su clase social: la cavea ima, la cavea media y, por último, la cavea summa, que ocupaba la zona más elevada del teatro. Los tres sectores estaban separados por anchos pasillos, llamados praecintores. La summa cavea o gradería alta era el lugar reservado para los esclavos y las clases menos favorecidas. En la actualidad es la más deteriorada por el hundimiento de las bóvedas. La media cavea, compuesta de cinco filas de gradas, acogía a la plebe libre. La ima cavea o gradas inferiores esta formada por 22 filas de asientos reservados a los caballeros.

Este monumento es el único de la antigua Emérita que ha recuperado su función original gracias a la celebración de los Festivales de Teatro Clásico. En este espacio escénico, igual que hace 2000 años, se representan durante los meses de julio y agosto obras de los clásicos grecolatinos, transformándolo en un hábitat cultural desde el que, de la mano del teatro, se contempla a la vez el pasado y el futuro. Está considerado como una de las construcciones que mejor representan los sólidos modos y armónicas formas de la época de Augusto, y es de los mejor conservados del mundo.