domingo, 28 de noviembre de 2010

Mezquita de Córdoba, siglos VIII-X







La manifestación artística más significativa del mundo musulmán es la arquitectura, y lo es en base a la importancia que tiene su principal edificio religioso: la mezquita, en árabe masyid, que podría traducirse como “lugar para arrodillarse”. No se trata de un templo al uso como en las demás religiones, entre otras cosas porque el musulmán no necesita más que un trozo de tierra para orar y una referencia geográfica que le permita orientarse hacia La Meca: la tierra es su masyid. Pero aún así, el Islam construirá un espacio propio para la oración y la plegaria, que en el caso de servir para congregar a toda la comunidad en su seno el día sagrado de esta religión, que es el viernes, se denomina mezquita aljama.
Su origen está vinculado al carácter ejemplar y normativo que siempre ha tenido para el musulmán la figura de su profeta, Mahoma. Y así, en el proceso de formación de su tipología arquitectónica tendrá mucho que ver el modelo de la casa de Mahoma en Medina, donde sus primeros seguidores realizaban la plegaria junto a él. Se trataba de una casa de planta cuadrada, en uno de cuyos lados se colocaba el profeta de frente a sus seguidores, que oraban colocados en hileras y protegidos por sombrajos de palmeras y arcilla. Este sería el origen de la sala de oración de las mezquitas posteriores, o haram. El resto del patio de la casa quedaba al descubierto, constituyendo el origen del sahn o patio. Como evocación de la disposición de Mahoma frente a sus discípulos, quedará en las mezquitas el mihrab, un pequeño nicho u hornacina, que considerando el carácter anicónico de esta religión, estará vacío, aunque lleno para el musulmán de la presencia espiritual del profeta. El mihrab se abre en el muro de la Kibla, sin duda el lugar más importante de la mezquita, porque es la referencia que al orante le permite saber hacia dónde tiene que rezar: hacia La Meca. Al principio, en la misma casa de Mahoma, la orientación se dirigía hacia Jerusalén, ciudad sagrada para los musulmanes, hasta que el enfrentamiento con los judíos decida al profeta variar definitivamente la dirección del rezo hacia la nueva referencia: La Meca.
Otros elementos completan la tipología de la mezquita: el alminar o minarete, desde el que el almuédano o muesín invita al rezo a voz en grito; el mimbar, que es un púlpito elevado desde el que el imán preside la oración comunal de los viernes; la maqsura, espacio acotado dentro del haram y enfrente del mihrab, reservado al califa u otra autoridad que de esta forma se hallaban protegidos al rezar; los riwaqs o pórticos que rodean lateralmente el patio; y la fuente o sabil, situada en pleno patio para satisfacer la limpieza a la que todo musulmán está obligado.
Esta tipología básica no será la única en la evolución histórica de la mezquita. De hecho podemos distinguir diversas variantes formales: una, la que ya se ha descrito, que tiene como referencia la casa de Mahoma, y que podríamos denominar como mezquita de sala hipóstila. Una segunda tipología sería la de mezquita de patio central al aire libre con cuatro iwanes a los lados, como es el caso de la Mezquita Isfahan, y una última, la mequita de planta central cubierta con cúpula, por ejemplo la Suleimaniye de Estambul.
La Mezquita de Córdoba, sin lugar a dudas el edificio más importante del periodo califal en el arte hispanomusulmán, es una típica mezquita de sala hipóstila que responde a los criterios generales que acabamos de comentar. Su construcción se va completando a lo largo de un amplio periodo de tiempo que abarcaría desde el siglo VIII al X, como consecuencia de una serie de ampliaciones y reformas acometidas por los sucesivos dignatarios del gobierno cordobés.
La primera mezquita es la que levanta Abd al-Rahman I entre el 786-788, sobre el solar de la antigua Iglesia de San Vicente. Consta de un haram prácticamente cuadrado, de once naves de doce tramos, situadas perpendiculares al muro de kibla. Tal vez uno de sus elementos más significados por su novedad y su eficacia tectónica sea el nuevo sistema de soportes empleado con función de entibo, que mejora considerablemente el empleado en la mezquita de Qayrawan. Se trata en este caso de una superposición de soportes, columnas en la parte inferior y pilares encima, apeados sobre una pieza cruciforme con modillones de rollo, cinchados por medio de arcos de herradura sobre los que se superpone en la parte superior un arco de medio punto. Las dovelas de los arcos presentan una dicromía característica roja y blanca. En cuanto a los soportes son columnas de mármol y capiteles corintios, en su mayoría reaprovechados de época romana y visigoda. Al exterior sólo se ha conservado la llamada Puerta de San Esteban, en realidad la Bab al-Uzara (“Puerta de los Ministros”), transformada además en época posterior, concretamente en tiempos de Muhammad I (855-856). Se dispone a modo de fachada tripartita con frisos y arcos ciegos de herradura en las calles laterales, y en la central el arco de acceso: típico arco de herradura cordobés del S. IX, despiezado al centro del arco, prolongado ½ de la longitud del radio y enmarcado en un alfiz. En la parte superior, la fachada se remata con un escalonamiento de merlones dentados. Esta primera mezquita se completaba con un pequeño alminar cuadrado construido en tiempos de Hisem I (788-799), después desaparecido.
La segunda mezquita corresponde a la ampliación de Abd al-Rahman II, a partir del año 848, que derriba el viejo muro de la Kibla y prolonga así el Haram hacia el sur en ocho tramos. Se labran ya a propósito algunos capiteles, de los que sólo se han conservado los dos que flanquean el actual mihrab. La mayor parte de esta ampliación desaparece al embutirse precisamente en esa zona la posterior catedral cristiana Esta segunda mezquita se completa en tiempos de Abd al-Rahman III, en la primera mitad del S. X, con la ampliación del patio o sahn, al que se dota de pórticos; también se refuerza la fachada de acceso al haram, y lo principal, se construye un magnífico alminar de planta cuadrada y doble caja de escaleras, que hoy se conserva en el interior de la torre de la catedral.
La tercera mezquita es la más espectacular y está propiciada por la ampliación de Al-Hakan II. A partir del año 962 se comienza una obra ambiciosa que empieza por derribar de nuevo el anterior muro de la kibla y volver a ampliar hacia el sur el haram en otros doce tramos, introduciéndose además en su tipología la planta en T que ya se había experimentado en Qayrawan. Para resaltar este espacio se construyen cuatro cúpulas gallonadas, tres en línea frente al mihrab y la cuarta sobre la nave central a la entrada del haram. El muro de la kibla se construye doble, con cinco habitaciones para el sabat o pasadizo desde el alcázar para el califa, y otras cinco en el lado oriental para el tesoro. Por último se abre un mihrab octogonal de singular riqueza, decorado con mármol y revestimientos musivarios bizantinos enviados por el mismísimo Nicéforo Focas, basileus bizantino. Flanqueando su acceso se conservan las columnas y capiteles que habían servido al mismo fin en el mihrab anterior de la mezquita de Abd al-Rahman II. Todos los soportes también se construyen para la ocasión, con columnas de mármol azul procedente de Córdoba sobre las que asienta capitel corintio y mármol rosado de Cabra sobre las que apoyan capiteles de pencas.
Todo el esplendor y las novedades plásticas que se estaban fraguando en el taller del Palacio de Madinat al-Zahara se aplican en esta ampliación, dándole el enorme esplendor y empaque ya mencionado. Entre otras novedades destaca la labra de capiteles característicos, los ya citados capitels de pencas, y la utilización de un nuevo arco de herradura, el arco califal cordobés del S. X, trasdosado y con el despiece de las dovelas a la línea de impostas, que ya había sido utilizado en Madinat al-Zahara.
La cuarta y última ampliación de esta mezquita se produce durante el gobierno de Almanzor. Dicha fase no tiene mayor importancia artística porque no aporta ninguna novedad a los sistemas y materiales consabidos, y porque además al no poderse ampliar más el haram hacia el sur, lo hace en ochos naves hacia el este, lo que descentró con singular torpeza el eje axial del mihrab.
Por último, (por si se puede ver), un video sobre este edificio:




Y una visita virtual:
http://cvc.cervantes.es/actcult/mezquita_cordoba/indice.htm