domingo, 28 de noviembre de 2010

Cúpula de la Roca, Jerúsalén, 687-691

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La Cúpula de la Roca es uno de los edificios sagrados del Islam. Se halla situada en la llamada Explanada de las Mezquitas (Haram al-Sharif) de la ciudad sagrada de Jerusalén, aunque también coincide con el lugar en el que se centraba el Templo de Salomón. No es de extrañar por ello que resulte un lugar especialmente conflictivo para la convivencia en la misma ciudad de judíos y musulmanes. Se la conoce también como Mezquita de Umar (aunque no se trate propiamente de una mezquita), en honor a Umar (segundo califa del Islam después de Abu Bakr, a su vez sucesor de Mahoma a su muerte), pues rezó justamente en este lugar después de la conquista de Jerusalén por los musulmanes.

La obra no obstante se levanta en tiempos de Abd al Malik, como una forma de afirmación propagandística en plena Jerusalén del poder del Islam sobre las otras religiones del Libro, así como principalmente como un lugar de conmemoración de la ascensión de Mahoma a los cielos, que se produce desde la Roca que se venera en el centro del edificio y en la que la tradición considera que aún se halla la huella de un pie del profeta. Estamos por tanto en una primera fase de la formación del imperio islámico y por ello la Mezquita de la Roca es el monumento más antiguo del Islam, razón que también contribuye a su especial veneración.

El lugar por tanto acumula numerosos simbolismos religiosos de un enorme alcance espiritual, aunque también propagandístico pues como hemos dicho coincide en el mismo solar la veneración musulmana junto a la judía, que aparte de localizar allí su templo más emblemático, era también el punto en el que Abraham afrontó el sacrificio fallido de Isaac. Sin olvidar que la Cúpula de la Roca también está próxima a la Iglesia del Santo Sepulcro, donde la tradición cristiana sitúa la sepultura de Cristo.

Por todas estas razones la construcción del edificio asume un carácter esencialmente conmemorativo, lo que explica su solución arquitectónica, a la que habría que añadir el enorme alcance de la influencia bizantina sobre el balbuciente arte del Islam de aquellos primeros momentos, de ahí el diseño de un edificio de planta centralizada, al modo de los martyrium paleocristianos y bizantinos. De hecho la Cúpula de la Roca es fácil de emparentar con otras construcciones similares como el Santo Sepulcro de Jerusalén o San Vital de Rávena, y es más que probable que fuera obra de un arquitecto bizantino.

Consta de una planta octogonal, con cuatro puertas abiertas a cada uno de los puntos cardinales. Alrededor de la roca sagrada de disponen dos anillos o círculos de soportes, que alternan pilares y columnas. El primer anillo rodea la Roca y el segundo abre a través de su arquería un doble deambulatorio, que tendría una función procesional. Remata el conjunto una cúpula formada por un doble casquete de madera, que alcanza los 54 m. de diámetro y los 36 m. de altura en su clave, y que se recubre al exterior por planchas de cobre de un efecto lumínico rutilante. Se sostiene gracias al doble sistema de apoyos de los dos deambulatorios, de tal forma que apea directamente sobre el primer círculo de soportes (16 arcos, que vienen a recaer sobre 4 pilares y 12 columnas), y contrarresta su peso hacia el exterior por medio del segundo círculo de apoyos (24 arcos que reposan en 8 pilares y 16 columnas).

En cuanto al revestimiento mural exterior es realmente espectacular, advirtiéndose de nuevo la influencia bizantina, en la técnica y la temática: se utilizan mosaicos de cristal con fondo de oro, que sólo se conservan en las albanegas de los arcos y en la parte inferior del tambor de la cúpula. Los motivos son vegetales muy naturalistas, con representaciones de coronas votivas, diademas y joyas de clara raigambre bizantina (San Vital), a lo que se añade un largo friso epigráfico con la fecha de terminación del edificio (691) y textos coránicos. Sin olvidar el efecto decorativo y efectista de la cúpula, a la que ya hemos hecho alusión, que inicia la tradición islámica de utilizar los efectos de luz (en este caso los brillos de luz), no sólo como recurso ornamental, sino como efecto de desmaterialización arquitectónica, elemento éste imbricado en la tendencia arquitectónica musulmana de encubrir el trabajo del hombre cuando se trata de honrar a Alá.

Como complemento a esta construcción de carácter procesional y que por tanto recordamos que no es una mezquita, se construye junto a ella y por tanto en la misma explanada del antiguo templo de Salomón, la Mezquita de Al-Aqsa, levantada en tiempos de Al Walid, a principios del S. VIII (707-709), y cuya planta de sala hipóstila marca la tipología característica de las primeras grandes mezquitas del mundo islámico, como las de Córdoba o Qayrawan (Túnez).

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