domingo, 14 de noviembre de 2010

Anfiteatro Flavio o Coliseo, siglo I d C.



Uno de los edificios más emblemáticos y afamados de la arquitectura romana es el Anfiteatro Flavio, levantado por Vespasiano en el S. I, aunque conocido porpularmente como el Coliseo. Dicho nombre se debe a la coincidencia con el lugar en el que se encontraba el Palacio de Nerón (Domus Aurea), más concretamente con el estanque de dicho palacio que queda abandonado tras el suicidio del Emperador, y que será aprovechado ahora para levantar el anfiteatro. Como en sus proximidades se levantaba una estatua del propio Nerón de casi 20 m. de altura, el pueblo dio en llamar al lugar Coloseum en referencia a la descomunal escultura, y de ahí la denominación popular del anfiteatro.

Con anterioridad ya existía uno importante en la ciudad de Roma, construido por el cónsul Estatilio Tauro, aunque quedaría reducido a cenizas con el incendio de la ciudad del año 64, en buena medida debido a que estaba construido en madera. Caído Nerón en la damnatio memoriae sus sucesores transformaron completamente el entorno del Domus Aúrea, en este caso rellenando el antiguo lago y construyendo el nuevo anfiteatro, así como edificios complementarios tales como escuelas de gladiadores y otros edificios. Por tanto queda claro que su construcción responde tanto a la necesida de dotar a la capital de un nuevo edificio de diversión que podía considerarse imprescindible para la plebe, como de un gesto de reconocimiento hacia ese mismo pueblo, al que se le devolvía así esta parte del corazón de la ciudad que Nerón se había apropiado en exclusiva. No serían las únicas motivaciones, ya que el Coliseo se construye con el botín obtenido por Vespasiano tras la revuelta judía del año 70, por lo que se puede considerar también un edifico con carácter conmemorativo.

Su sucesor, el emperador Tito, ampliará el anfiteatro diez años después ,elevándolo una cuarta altura, y Domiciano completará la obra con una serie de construcciones subterráneas para el alojamiento de fieras y esclavos, el hipogeo. A lo largo de los siglos siguientes el Coliseo siguió siendo el anfiteatro más grande del Imperio y manteniendo la organización de juegos y espectáculos incluso después de la propia caída del Imperio, pues se mantuvo activo hasta el S. VI.

En los anfiteatros romanos se desarrollaban una serie de actividades que eran de especial afición para el pueblo romano: principalmente las munera, o luchas entre gladiadores de enorme atractivo popular, siendo algunos de sus protagonistas especialmente famosos. También las venationes, o espectáculos de caza de todo tipo de animales, la mayoría de ellos exóticos por ser traídos de lejanos rincones del imperio. Se cuenta que en los juegos inaugurales se llegaron a cazar hasta 9000 de ellos. Se organizaban incluso naumachiae o auténticas batallas navales que requerían la inundación previa del óvalo de arena. No todos los anfiteatros podía permitirse ese lujo, lógicamente, pero sí el Coliseo, que primero por su tamaño, pero también por sus modernos sistemas de canalización, con excelente drenaje y comunicación con las cloacas de la ciudad podía llenar y desaguar el escenario con cierta rapidez. También se celebraban Silvae, o recreaciones de paisajes con sus árboles y plantas donde colocaban a los animales para las venatios. Y en ocasiones la teatralización de determinados episodios mitológicos que podían llevar acarreada la ejecución de los héroes de forma real.

El edificio propiamente dicho presenta una planta oval de 187´75 x 155´60 m, cuya arena ocupaba 79´35 x 49 m. medidas que permitían un aforo de 50.000 espectadores, el mayor del imperio como hemos dicho. En conjunto constituye una obra descomunal y no sólo por las medidas, también por sus sistemas constructivos. Se utiliza travertino (piedra caliza blanca o amarillenta) en la construcción de pilastras y arcos; toba (roca porosa y ligera) en los sótanos del hipogeo y ladrillo en las estructuras interiores. Asimismo cubren con bóvedas de arista o cañón los corredores de las distintas galerías, realizadas a base de cemento vertido directamente sobre cimbras de madera.

Al interior, la Cávea o graderío se dispone en tres pisos comunicados entre. El primer piso constituye el podíum o lugar reservado a las autoridades, senadores y personajes ilustres. El segundo nivel es el maenianum primum, para aristócratas que no pertencían al senado; y el tercer maenianum secundum, que a su vez se dividía en dos secciones, el imum para ciudadanos ricos, y el summum, para los pobres. En lo más alto aún se abría un último nivel (maenianum summum in ligneis), con asientos de madera y reservado para las mujeres de clase baja. El acceso a todos estos niveles desde distintos puntos del edificio se realizaba a través de los vomitorios, grandes puertas que estratégicamente situadas permitían el tránsito rápido de los espectadores, al modo de los modernos estadios actuales.

Desde este interior destacaban las dos puertas principales que abrían el edificio en sus extremos: A la derecha la puerta Triumphalis, sobre la cual se colocó una monumental cuádriga con la efigie del Emperador y a la izquierda, la puerta Libitinaria, que es por la que se evacuaban las víctimas.

La arena propiamente dicha estaba formada por un amplio entarimado cubierto de arena, bajo la cual se abrían numerosas trampillas que permitían el acceso por medio de máquinas desde los subterráneos, de fieras y decorados.

Por su parte el hipogeo constituía un complejo dispositivo situado bajo la arena que procuraba las infraestructuras necesarias para todos los eventos. De hecho era en estos subterráneos donde se guardaban los objetos, máquinas y tramoyas, las jaulas de las fieras y las armas de los gladiadores. Debieron instalarse también aquí enfermerías para los luchadores heridos y depósitos de cadáveres para las víctimas retiradas de la arena.

Al exterior, se observan en la actualidad perfectamente las galerías, abiertas en arco de medio punto, con semicolumnas adosadas en los espacios intermedios de diferente órden cada piso: dórico el primero, jónico el segundo, y corintio el tercero. En las arquerías de los pisos segundo y tercero se colocaron estatuas y sobre el arco de la entrada principal, una cuádriga. En el cuarto nivel levantado por Tito se colocan pilastras adosadas al muro que no presentan aperturas al exterior. Es sobre este cuarto piso donde se situaban los mástiles para poder instalar toldos (velarium) y así dar sombra a los espectadores, aunque no debían ser fáciles de manejar porque para su maniobra debían venir marineros de la base naval de Misenum. Todo el exterior en cualquier caso se hallaba recubierto de placas de mármol que realzaban su apariencia.

En conjunto por tanto un edificio espectacular, de cuya autoría no sabemos nada aunque se barajan algunos nombres ilustres como Rabirio, o Apolodoro de Damasco, incluso, el constructor del Panteón, aunque en este caso no cuadran las fechas porque resultaría demasiado joven para una empresa de semejantes retos.